Little Amelie: La vida a través de los ojos de una niña de 3 años

En un cine repleto de niños, el Cine Ciutat tuvo la delicadeza de dejar las luces parcialmente encendidas hasta que la película hubiera empezado. Varios padres se quejaron, aunque todavía tardaron unos minutos en apagarlas. Y lo entendí perfectamente.

Recuerdo mi primera vez en el cine. Tenía 6 años, íbamos a ver La Bella y la Bestia y me daba miedo la oscuridad. Pocos minutos después de empezar la película, me tuvieron que sacar urgentemente de la sala porque, de los nervios y el estrés, empecé a vomitar.

No vi la película.

Hoy, sin embargo, el gesto del cine me pareció magnífico. Esta sesión era especialmente para niños. Aparte de "conceder" más tiempo para que todo el mundo se sentara, fuera al baño o buscara las palomitas que "ahora quiero", mantuvieron las luces encendidas durante los anuncios del principio (con sus transiciones oscuras). Solo cuando llevábamos varios minutos de película y la luz de la pantalla estaba asegurada, las apagaron.

Ningún niño lloró. Todos disfrutaron de la belleza visual y seguramente entendieron mejor la película que muchos adultos.

"Una niña de 3 años se da cuenta de muchas cosas pero no entiende ninguna." Una frase absolutamente magistral de la pequeña Amelie, después de un viaje en el que describe el mundo adulto desde los ojos de una niña, con su inocencia y sabiduría a partes iguales.

Y vuelvo al gesto de las luces. Esas pequeñas diferencias en nuestra cotidianidad son las que marcan las diferencias reales en nuestras experiencias de vida.

Me recordó la importancia de crear estos gestos, para nosotros mismos y para los demás, si tenemos ocasión. Cambiaremos nuestro día y nuestras realidades, desde lo que sí está dentro de nuestra área de control. Entrenaremos nuestra atención para buscar esos microajustes en el ahora que harán la situación, sea cual sea, un poco más cómoda.

Y eso, en definitiva, es para mí el mindfulness.

¿Qué microajuste hiciste hoy para hacer algo un poco más cómodo para ti o para alguien más?

Cuéntame en comentarios.

Los gestos pequeños son las revoluciones silenciosas.